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“Señora, los curas no hicimos desaparecer a su hijo, pese a lo que digan personas malintencionadas”. Con estas sorpresivas palabras en medio de su homilía en la iglesia Catedral, el sacerdote salesiano Rimsky Rojas, ex director del Liceo San José, aludió ayer a la desaparición de Ricardo Harex, alumno de dicho establecimiento. Y lo hizo estando presente Margot González, madre del joven, sorprendiéndola a ésta y a todos los fieles presentes en la misa de las 11 horas.
“Las que son madres comprenden el sufrimiento por el que ha pasado esta mujer”, expresó seguidamente, para finalizar su sermón con un mensaje alentador: “sé que la verdad triunfará. Quizás más tarde que temprano, pero la verdad se sabrá, con dolor, pero se sabrá”.
Para los asistentes, este momento resultó algo muy impactante. A la eucaristía habían llegado muchas personas atraídas por la presencia del religioso, hoy coordinador de pastoral del Colegio Salesiano de Puerto Montt y párroco de Cristo Salvador.
Al término de la liturgia, una vez impartida su bendición, un grupo de amigos le quiso testimoniar su gratitud entregándole un regalo. Muchos también se acercaron a saludarlo y otros se tomaron fotos con este siempre jovial y agudo sacerdote.
Ya antes de que finalizara la eucaristía, el tema de la homilía ya era comentario obligado entre los presentes.
Así el padre Rimsky salió al paso de las acusaciones surgidas durante el proceso del cura Jaime Low, cuando el menor denunciante de los presuntos abusos declaró: “estoy muy asustado porque voy a un colegio salesiano y me puede pasar lo mismo que a Harex (Ricardo)”.
Rojas vino acompañando la reliquia de San Juan Bosco, motivado por retornar a Magallanes y por tratarse de una tierra misionera. Confesó sentirse más magallánico que santiaguino, y consideró un honor venir acompañando a esta reliquia y “los sueños que son realidades con su fundador aquí hace ya 122 años”. Fue un viaje cansador de dos largos días por tierra.
SEGUIR BUSCANDO
Al ser consultado por el caso Harex, no deja de llamarle la atención que pese a haberse ido hace siete años de Punta Arenas nadie nunca lo haya llamado a declarar, siendo él uno de quienes más podría aportar.
Estuvo 15 años seguidos -de sus 25 años como sacerdote- en la región y conoció a Ricardo Harex, que estuvo desde 1º básico en el Liceo San José. Señaló que quiere mucho a la familia Harex, con quienes mantiene contacto. Lamenta mucho que este caso se haya sobreseído: “siento harto que esto no haya tenido una claridad, que solamente haya especulaciones”.
Sin entrar a juzgar, expresó que no sabe si se han puesto todos los empeños, en especial ante el drama que viven sus padres: “es tan importante que ellos deben tener una paz interior como familia, haya sucedido lo que haya sucedido. Veo tan desgastada a la madre, con una cruz a cuestas y todos los días de la vida, a cada momento se preguntará qué pasó con su hijo”.
En relación a teorías que vincularon este caso al del padre Jaime Low, manifestó que la maledicencia y las miserias humanas son siempre muy grandes, junto con indicar que no tienen nada que ver: “no hay que juntar las peras con las manzanas. Si yo supiera o hubiese sabido dónde está Ricardo, qué tiempo (lo hubiera dicho), no hubiera esperado siete años cómo hacer sufrir a una familia, es tremendamente doloroso”.
Agregó que se debe continuar buscando y no hay que bajar las manos en esto: “se tendrá que reabrir, porque esto no puede quedar ahí como que aquí no ha pasado nada, desapareció una persona, no es un objeto. Y es el único hijo, no hay más, y este papá y esta mamá necesitan saber dónde está su hijo”.
“Los que saben díganlo, pero no hagan daño, si alguien lo sabe dígalo, a quién quiera, hágaselo saber, busquen los medios, busquen la forma, pero no guarden un silencio doloroso que hace sufrir tanto al que lo sabe como a los otros”.
CASO LOW
En relación al sacerdote Jaime Low, condenado por tener relaciones sexuales con un menor, indicó que “ahí se debe seguir lo que la justicia ha hecho, en cualquier caso de estas situaciones lo justo y la verdad tienen que primar”.
Ante la sanción canónica que le impide participar de celebraciones litúrgicas, indicó que siempre hay que ir buscando el bien pastoral de lo que esto significa, de lo que une, no de lo que divide: “el señor obispo ha hecho lo que le corresponde como obispo, y sobre eso los sacerdotes debemos ser obedientes a lo que nuestro obispo nos está pidiendo”.
Rojas aprovechó de saludar a ex alumnos y amigos de la parroquia Catedral a quienes recuerda con mucho cariño, expresándoles “un eterno gracias, porque yo he aprendido a ser cura en Punta Arenas”.