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. - Señora Margoth, ¿cómo fue la relación de la familia Harex con el padre Rimsky Rojas durante los años que Ricardo estudió en el Liceo San José? - “Al principio nunca tuvimos una relación con el padre Rimsky, ni siquiera nos saludábamos; sólo éramos los apoderados y él el director. Nunca hubo una cercanía. El se vino a acercar a nosotros una vez que desapareció Ricardo. Allí fue la primera vez que conversamos, él como director y nosotros como apoderados”.
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. - Y Ricardo tuvo algún tipo de amistad con el sacerdote.... . - “Ricardo nunca tuvo una cercanía con el padre Rimsky. El solamente era el alumno y él el director. Incluso, Ricardo pensaba que el padre Rimsky ni siquiera sabía su nombre y menos su apellido. Es más, se sorprendió una vez cuando el padre le dijo: ¿Cómo estás Harex? Entonces él dijo: ¡oh! sabe mi apellido. Esto demuestra que no tenían ninguna cercanía”.
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- ¿Recuerda algún roce entre ellos? - “Sí, en el último año de colegio. Ricardo trató de defender a un amigo por una prueba y el padre Rimsky se molestó mucho y le dijo que él (Ricardo) no tenía por qué meterse. Ricardo le respondió que sólo estaba defendiendo a un amigo porque, usted (Rimsky), está cometiendo una injusticia. El padre ahí le dijo que era un insolente y que lo iba a echar del colegio, para lo cual haría una reunión con los apoderados y que se tomaría una semana en decidir si seguía en el colegio o se iba. Esto me dejó muy mal, prácticamente no podía dormir pensando que mi hijo se iba a quedar sin colegio. Pero al final nada de ello ocurrió”.
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- ¿En qué momento Rimsky Rojas se acerca a la familia? . - “El mismo día en que desaparece Ricardo (sábado 19 de octubre de 2001), sus mismos compañeros le avisaron. Esa tarde llegó a nuestra casa a preguntar qué podía hacer y recuerdo que también llamó a la Policía de Investigaciones donde él tenía muchos conocidos”.
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Extrañada por comentario - - A partir de ahí entonces nace una relación más cercana... - - “Siempre iba a nuestro hogar a preguntarnos cómo estábamos y siempre estuvo cercano hasta que se fue, a comienzos de 2003, pese a que no se despidió de nosotros. Eso me dio mucha pena. Con todo lo que él decía que nos apreciaba, se va de la noche a la mañana sin siquiera decir adiós”.
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- Hubo algo, un gesto, una conducta o alguna palabra que le haya resultado llamativo por parte de Rimsky Rojas.
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. - “Cuando se perdió Ricardo me pareció raro que él insinuara que mi hijo podría haber andado con gente homosexual. Incluso, estábamos en la pieza de mi hijo cuando él me dijo: ‘se ha fijado si tiene (Ricardo) algún peluche o ropa interior que usted no le haya comprado’. Me ofendí y le respondí que todo lo que veía en su closet se lo había comprado yo. No tenía nada extraño. Nunca entendí por qué hizo ese comentario”.
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- Una vez que Rimsky se va de Punta Arenas, el año 2003, ¿después de cuánto tiempo vuelven a tener contacto?
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- “Posteriormente él reapareció cuando se creó en Internet el blog de Ricardo, donde envió unos mensajes. Transcurridos algunos años me envió un par de correos previo a que volviera a Punta Arenas, en 2007, donde vino a hacer una misa en la Catedral y en cuyo sermón aclaró tajantemente que ‘los curas no habían hecho desaparecer a nuestro hijo’”. - ¿Recuerda el contenido de esos correos? - “Jamás me dijo que venía a Punta Arenas, sólo me daba ánimo y me decía que él siempre rezaba por nosotros y que tenía la esperanza de que Ricardo aparezca para tranquilidad de todos; era más que nada apoyo moral. Por eso fue una sorpresa cuando me vino a invitar a la misa en la Catedral y más encima cuando en pleno sermón me dice: ¡los curas no hicimos desaparecer a su hijo, señora! Yo me quedé para adentro porque nunca pensé que podía pasar eso. Mayor sorpresa me llevé al darme cuenta que el padre Rimsky había convocado a los medios de prensa”.
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- ¿Cómo tomó esas golpeadas palabras, que más parecieron una defensa?
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“Me impactó en el fuero interno, porque se comentaba mucho que los curas tenían algo que ver, aunque siempre se hablaba por debajo; nadie se atrevió a decir algo de frente. Y entonces que él venga y diga que ‘los curas nada tenemos que ver con la desaparición de su hijo’, realmente fue algo que me impactó”.
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- Esos comentarios que usted escuchó por debajo, ¿se siguen sosteniendo hasta hoy? - “Siempre me hacen comentarios así. Y eso da qué pensar. Incluso hay choferes de taxi colectivo que me han hecho ese comentario. Es complicado creerlo porque uno confió a los curas un hijo por 12 años, fueron como sus segundos padres”.
- Pese a que nada se ha probado, ¿usted sigue confiando en la Iglesia?
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“Yo, acá en Punta Arenas, no he tenido ningún problema. Tengo confianza en todos los sacerdotes, a pesar de todos los casos de abusos que se han conocido a nivel nacional”. “Jamás atentaría contra mi vida”
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Y le sorprendió el suicidio de Rimsky Rojas...
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“Sí, me sorprendió mucho la forma en que murió. Si hubiese muerto de alguna enfermedad quizás no me hubiera sorprendido tanto, porque él era una persona activa, alegre y con tantas ganas de vivir, y que por una depresión, habiendo médicos y especialistas para esto, haya optado por lo más cobarde, suicidarse, es para no creerlo. Yo he estado depresiva, muy mal, pero jamás atentaría contra mi vida, porque nos enseñaron que Dios da la vida y Dios la quita y debido a ello el ser humano no puede intervenir. Es una falta de respeto con la vida. La decisión del padre Rimsky todavía no la puedo entender”. - Además que su suicidio coincidió con el fallido esclarecimiento de la muerte de su hijo... - “Justamente, el día antes ya se sabía de la detención de una persona, que estaba confesa. Entonces coincidieron ambas cosas. Fue todo muy rápido, en pocos días pasaron muchas cosas y que realmente yo no las asimilaba. Como el reloj iba pasando demasiado rápido, debido fundamentalmente a que en 9 años no había pasado nada”.
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¿Qué es de efectivo que el padre Rimsky habría dejado una carta? - “En la Radio Bío Bío se dijo que había dejado una carta y que ella estaba en poder de la Fiscalía”. -
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¿Ha trascendido algo de su contenido? - “Nada se sabe. Cuando la mañana del 28 de febrero pasado vino a nuestra casa el jefe de la Brigada de Homicidios, comisario Martínez, y pidió hablar con nosotros, pareció surgir una tremenda esperanza porque pensamos que el padre Rimsky podía haber dejado una carta donde se revelara, por fin, qué había pasado con Ricardo, en el entendido que podría haber guardado un secreto de confesión de alguien. Rimsky siempre me prometió, juró, que si alguien se confesaba con él buscaría la forma que las policías supieran qué pasó con Ricardo. De ahí que siempre pensamos que el señor Martínez nos venía a decir que el padre Rimsky dejó una carta y que se supo la verdad”. - Bueno, y a ¿qué llegó el jefe de la BH a su hogar? - “Vino a decirme que había una persona detenida (Luis del Canto Contreras, quien a los dos días después recobró su libertad por falta de méritos).
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http://www.laprensaaustral.cl/cronica/margoth-gonzalez-ricardo-nunca-tuvo-una-cercania-con-el-padre-ri-3114
por Poli Raín | prayn@laprensaaustral.cl
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